Él no lo sabe, Javier Reverte, pero intuyo que, además de gustarnos las cervezas fresquitas, compartimos la misma pasión por viajar y, más en concreto, por África y sus gentes.

Me lleva mucha ventaja, pero todo y ahogando mi envidia sana por sus viajes se ha convertido en mi escritor favorito en esta temática. La mezcla de sus andanzas durante su recorrido con sus explicaciones de la historia y anécdotas del lugar se me hace de los más interesantes y me lanza a una lectura apasionada de su aventura.

Precisamente acabo de leer su libro “Colinas que arden, lagos de fuego” de la editorial Debolsillo (barato, por aquello del ahorro, lo cual es de agradecer) que transcurre por el lago Turkana al Norte de  Kenia, fronterizo con Etiopia;  y el Parque Nacional de Selous y el lago Tanganica, en Tanzania, dos zonas que ya hace mucho tiempo tengo en la lista de imprescindibles todo y haber estado un par de veces por ambos países.

Pero como siempre, sus apuntes de historia  hacen pensar y en este caso, una vez más, fue la opresión en que algunos países occidentales (pocos se salvan) ejercieron sobre, en este caso, Tanzania. A saber…

Por allá finales del siglo XIX se celebró la llamada Conferencia de Berlín, de la cual, wikipedía cita:

La Conferencia de Berlín, celebrada entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero de 1885 en la ciudad de Berlín fue convocada por Francia y el Reino Unido y organizada por el Canciller de Alemania, Otto von Bismarck, con el fin de resolver los problemas que planteaba la expansión colonial en África y resolver su repartición.

Tras la Conferencia, sólo dos países africanos conservaron el derecho a preservar su independencia: Etiopía y Liberia (la cual estaba bajo la protección de los Estados Unidos de América).

ConfBerlin

y…

…diversos estados de Europa enviaran expediciones científicas y militares a territorio africano con el doble fin de conocer las posibilidades de explotación económica e instalar guarniciones y puestos comerciales que asegurarse su presencia y control efectivo antes que otros competidores.

Resumiendo, que una serie de países se repartían el queso de África sentados cómodamente en sus sillones de la ciudad alemana

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En este caso en concreto, hay muchos más, quizás los vaya contando en otras ocasiones, cual tómbola, se decidió que Tanzania pasaba a ser colonia alemana (sin ninguna aversión a este país ya que todos tuvieron sus lindezas en sus respectivas colonias, algunas de lo más atroces).

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A partir de este momento los alemanes ocuparon Dar Es Salam, capital de la Tanzania actual y, en aquellos momentos, un pequeño pueblo swahili que tenía la desgracia de ser un lugar de lo más estratégico.

Todo seguido empezaron a investigar todas las riquezas que desde cómodos sillones de Berlín se les había otorgado y construyendo fortificaciones y creando un ejército con nativos tristemente pagados y mandos europeos, esclavizaron a los cabezas de familia de los lugareños para explotar inmensas plantaciones de algodón entre latigazos y salarios irrisorios, dejando a las mujeres a cargo del cultivo de sus propios campos y la manutención de la familia.

Como aún no les había dado tiempo a los locales de formar sus sindicatos laborales, si no se cumplían las recolectas asignadas se veía compensado con una paga extra de latigazos que propinaba normalmente un capataz anteriormente esclavista (normalmente personajes no muy abiertos al dialogo).

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Pero vino la revolución, en 1905 (cuidadín con el tema que estamos hablando de hace 4 días).Un grupo de desafiantes  peones de las colinas de Matumbi (cerca de la entrada oriental del Parque Nacional Selous) van y, con toda la osadía del mundo, se niegan a recolectar más algodón e incluso destruyen algunas plantaciones. En esta situación, y plagiando al druida Panoramix y su poción mágica que tanta fuerza les daba a Asterix y Obelix, un médico-hechicero ,Kinjikitile Ngwale, inventó el brebaje mágico llamado hongo.

Receta del brebaje mágico hongo (por si interesa, para añadir a algún menú culinario): aceite de ardilla, mijo y agua; y sus efectos al beberla es la de disolver las balas alemanas de quien lo haya ingerido. Así, este movimiento revolucionario, al llamarse agua en swajili maji, se le denominó maji-maji.

Pero la ayuda del hongo no fue suficiente y, por desgracia, este movimiento quedo totalmente erradicado (mejor dicho, aplastado), después de haber luchado como valientes ante la opresión invasora, en 1907. En la contienda murieron 23 alemanes, 389 askari (soldados autóctonos de pago)  y unos 100.000 supuestos rebeldes que junto con la hambruna posterior seguramente alcanzaran el medio millón, dejando todo el Sur de la antigua Tanganica despoblado (aun sigue siendo la zona más despoblada de la Tanzania actual).

Este post solo pretende una sencilla reflexión de que es muy importante tomar puntos de vista objetivos sobre algunas actuaciones que se han provocado en la historia y sentarse en la silla de los demás para entender situaciones de recursos naturales, demográficas y ecológicas actuales de algunos pueblos.